Hoy compartimos la boda de María y Pablo. Un día muy especial lleno de recuerdos.
Una historia de película. «Llevamos 11 años juntos, aunque nos conocimos antes. Pablo es madrileño y yo valenciana, aunque ambos hemos ido al mismo colegio, que tiene centros por toda España. Nos conocimos oficialmente en un campamento de verano en los Pirineos, en el que juntaron al centro de Valencia y al de Madrid. Yo tenía 13-14 años y el 15-16».
«Él siempre dice que se quedó pillado nada más verme, pero que su vergüenza le impidió siquiera acercarse hasta el último día. No fue amor a primera vista ni un flechazo. Fue un proceso precioso de conocerse poco a poco y encajar sin saber que acabaríamos así. En cuanto a relación, estuvimos a distancia casi cuatro años y luego yo me mudé a Madrid a terminar la carrera y trabajar. Desde entonces, no nos hemos vuelto a separar. Y ahora llevamos casi tres años viviendo juntos y con nuestro perro salchicha Marvel«.

La pedida durante el desayuno. «Pablo es introvertido, tranquilo y práctico y yo soy la intensa, espontánea y emocional. Fue una mañana de domingo en julio de 2024, en casa. Estábamos desayunando cuando se acercó a mí, se arrodilló e hizo el discurso de su vida. Obviamente yo dije que sí con lágrimas en los ojos. De hecho, no vi ni el anillo hasta que conseguí calmarme».

Paloma me transmitió paz. «Siempre tengo la sensación de que los profesionales se asustan cuando ven un pelo rizado como el mío y el primer impulso es querer alisarlo. Yo tenía muy claro que mis rizos no iban a desaparecer y que buscaba mantener la textura real, potenciándolos. Cuando tuve la reunión con Paloma por videollamada me trasmitió tanta paz, posibilidades y profesionalidad que, al colgar, llamé a mi madre diciéndole, la tengo”.
«El día de la prueba fui con fotos de inspiración y la dejé crear. El resultado superó todo lo que yo tenía en mente. Y ya no hablemos del maquillaje, no podía haberme sentido más yo, con un maquillaje sencillo y unos ojos potenciados que se veían de lejos. Además, aguantó a la perfección. Solo tengo palabras de agradecimiento. Tanto mi madre, como mi hermana y yo nos sentimos escuchadas, mimadas y preciosas«.

Un momento favorito de la boda. «De la ceremonia, me podría quedar con el momento en el que entré y vi a Pablo de lejos. No vi ninguna cara más y ni siquiera escuché la canción. Estaba como a cámara lenta, con los ojos conectados con los suyos en cada paso. Otro momento que disfrutamos mucho fue la entrada a la fiesta, la gente sigue diciéndonos que nos pasamos el juego. También tuvimos fuegos artificiales que fueron una sorpresa mía para Pablo, un madrileño enamorado de las tradiciones valencianas. Su cara al verlos fue increíble. No la voy a olvidar nunca».

Una boda de tarde. «Nuestra boda empezó a las 19:00, por lo que tuvimos la mañana para terminar de rematar cosas, colocar los detalles de los invitados y otras cosas en la finca.
Al mediodía empezó el equipo de Paloma con mi hermana y mi madre. Y después de hacer las fotos de Pablo y las mías pusimos rumbo a la Iglesia.
La ceremonia fue como estar en casa. El sacerdote nos conoce desde niños y estuvo con nosotros durante nuestros primeros años juntos».
«Los invitados se pasaron toda la ceremonia llorando y riendo a partes iguales. Ver la Iglesia tan bonita llena hasta arriba de las personas que más queremos, ni en nuestros mejores sueños. La salida estuvo marcada por mucho arroz, confeti y una buena traca.
Salimos corriendo hacia la finca para no quedarnos sin luz para las fotos y tuvimos una pequeña sesión en la que no podíamos parar de sonreír.
Entramos a la cena en el claustro abierto con una canción que nos representa más que ninguna, una versión de como si fueras a morir mañana, de Leiva. La gente encima de las sillas, los gritos, abrazos… todo el mundo dio su 200% y se llenó de una energía demasiado especial».
Y llegó el baile nupcial. «Bailamos con nuestras madres y tuvimos nuestro primer baile como marido y mujer, algo informal e improvisado, muy en nuestra línea. Al terminar, dimos paso a una sorpresa para todos, una maravillosa charanga que hizo que todos los invitados se viniesen arriba. Nos arrastraron a la zona de la fiesta entre canciones, saltos y bailes. Ahí fue cuando arrancaron los fuegos artificiales para rematar la cena y dar paso a la mejor fiesta de nuestras vidas. Si de algo estábamos seguros era que la gente se iba a quedar impresionada al ver nuestra entrada a la fiesta y todo lo que habían montado allí dentro. Solo tenemos palabras de agradecimiento para cada proveedor y persona que hay detrás. En cada paso de la organización seguimos nuestro instinto de contar con aquellas personas que nos transmitiesen buena energía y no nos arrepentimos de nada«.
¡Enhorabuena pareja, gracias por compartir con nuestro equipo vuestro gran día!
• Vestido: Silvia Fernández Atelier
• Fotógrafo: Javier Gurrea
• Finca: Cartuja de Ara Christi
• Iglesia: San Juan del Hospital
• Flores Iglesia: Floristería Sueca 13
• Ramo de novia y flores finca: El Taller de Clo
• Catering: Gourmet Catering & Eventos
• Audiovisuales: Audioprobe
• Detalles invitados: Barez Eventos