Hoy compartimos la boda de Cristina y Javier. Un día mágico lleno de recuerdos preciosos que nunca olvidarán.
El destino los unió. «Siendo adolescentes nos conocimos en el colegio por medio de un amigo en común y fuimos amigos. Sin embargo, la vida con sus giros inesperados nos llevó por caminos separados. Yo me fui a Barcelona a estudiar la carrera, después a Madrid y Javier se quedó en Valencia y montó su negocio. Ambos tuvimos otras parejas, seguimos nuestras vidas y años después el destino decidió reunirnos en un encuentro fortuito. Durante esas primer semanas las risas, las conversaciones infinitas, las miradas, la complicidad y los recuerdos fluyeron como un río. Aprendimos que el poder de las miradas tiende a parar el tiempo, nos encontramos en un estado de felicidad plena al que no pudimos poner límites y descubrimos que el amor son dos piezas de un puzzle que siempre encajan a la perfección a pesar del tiempo y la distancia».

«El talento y la profesionalidad de Nazarena realmente marcaron la diferencia, y no podría haber estado más feliz con el resultado. Gracias al equipo de Paloma Barba por ser parte de este momento tan importante en mi vida».

Un momento mágico durante la boda. «La salida de la iglesia. Al cruzar el umbral de la puerta de la iglesia el sol brillaba con una calidez especial, el ambiente estaba impregnado de risas, alegrías y sentí como el amor de nuestros seres queridos nos envolvía mientras los pétalos de rosas caían sobre nosotros. En ese momento el mundo a nuestro alrededor se detuvo y solo existimos nosotros, llenos de esperanza y felicidad, preparados para comenzar nuestra vida juntos».

Un día repleto de grandes momentos. «Nos casamos el día seis de diciembre en la Iglesia de Santa Barbará, un lugar con el que nos sentimos conectados desde el primer momento. La ceremonia estuvo llena de emoción, donde cada palabra y cada miraban reflejaban la promesa de un futuro juntos. Después hicimos la celebración en el Telar de Miguel Martí, con un ambiente festivo, lleno de risas y sorpresas que hicieron que cada instante fuera inolvidable. Tras el baile nupcial todos se unieron a bailar para seguir celebrando, fue una fiesta increíble, donde cada detalle, desde la decoración hasta los abrazos, contribuyó a crear recuerdos que atesoraremos para siempre. Recuerdos que guardaremos en nuestra memoria y en nuestro corazón».

¡Enhorabuena pareja, gracias por compartir con nuestro equipo vuestro gran día!



