Hoy compartimos la boda de Anaís y Pablo. Un día de emoción, nervios y muchos momentos bonitos.
La falla como testigo de la historia de amor. «Nuestra historia empezó el primer día que me apunté a la Falla del Regne. Nos presentaron y desde ese momento, sentimos que estábamos hechos el uno para el otro. Fue una conexión muy clara, de esas que no se piensan demasiado. Desde aquel día no nos hemos separado y, casi sin darnos cuenta, empezamos a construir todo lo que hoy somos».

Paloma le acompañó en el gran día. «No puedo estar más agradecida. Su trato tan humano, la calma que transmite y su experiencia hicieron que todo fuera fácil desde el primer momento. Me sentí cuidada, escuchada y muy tranquila, sabiendo que estaba en las mejores manos. El resultado fue precioso, pero lo mejor fue cómo me hizo sentir en todo el proceso».
El momento favorito de la boda. «Es difícil quedarme con uno solo, pero si tengo que elegir, me quedo con la entrada. Ver a toda nuestra gente, la decoración, el espacio y sentir que todo aquello que habíamos imaginado durante tanto tiempo estaba ahí, de verdad, fue abrumador y precioso. Y, sin duda, el baile de novios: un instante en el que todo se detuvo, solo estábamos nosotros dos, disfrutando del momento y guardándolo para siempre. Fue un instante de calma en medio de la emoción«.

Un día lleno de muchas emociones. «El sábado comenzó con calma, emoción y muchos nervios bonitos. Estaba con mi madre y mi tía en el hotel SH Valencia Palace y tuvimos la suerte de que nos pusiera preciosas, la increíble Paloma Barba para maquillarnos y peinarnos a las tres. Su sensibilidad, su trato tan humano y su experiencia hicieron que me sintiera cuidada y tranquila desde el primer momento, disfrutando cada instante y sabiendo que estaba en las mejores manos.
A partir de ahí, todo empezó a tomar forma en la Iglesia de San Juan de la Cruz, un lugar imponente que nos puso el corazón en un puño desde el primer momento. Nuestros mejores amigos entraron como testigos y fue la primera señal de que iba a ser un día profundamente nuestro, compartido con las personas que han estado siempre a nuestro lado.
Uno de los momentos más emocionantes fue la ofrenda a la Mare de Déu dels Desemparats, mientras sonaba el himno de la Coronación. Poder vivirlo allí, frente a su altar, fue cumplir un sueño muy íntimo para nosotros como falleros. Fue uno de esos instantes en los que se te quiebra la voz, miras alrededor y sabes que estás viviendo algo que recordarás siempre«.

Valencia en el corazón. «Para la celebración, nos trasladamos a La Torre by Bonho, una masía preciosa vestida de Navidad, con un árbol en el centro que llenaba todo de calidez. El ambiente era acogedor, familiar, muy nuestro. El cóctel dio paso a una comida espectacular, disfrutada sin prisas, entre brindis, risas y miradas cómplices.
Y entonces llegó uno de los momentos más especiales del día: el tardeo en la “plaza del pueblo”, una placita mágica iluminada con luces blancas, que parecía sacada de un cuento. Allí, como buenos falleros, no podía faltar la charanga, que puso a todo el mundo en pie desde el primer acorde, seguida de la actuación de Calle Levante, que convirtió ese rincón en una auténtica fiesta, llena de alegría, baile y abrazos.
Para terminar, bajamos a la parte inferior de las bodegas, donde un DJ nos acompañó en la última parte de la noche. Y como colofón final, cantamos todos juntos el Himno de la Comunitat Valenciana, con la voz rota, el corazón lleno y la sensación de haber vivido algo único. Fue un día intenso, emocionante y lleno de significado. Un día que nos llevamos para siempre y que no habría sido igual sin todas las personas que lo hicieron posible».

¡Enhorabuena pareja y gracias por confiar en nuestro equipo!



