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Con el mes de febrero llegan las ganas e ilusión por comenzar la temporada. Cada vez falta menos, pero mientras tanto seguimos recordando el gran día de nuestras parejas del 2021. Hoy os traemos la boda de Miriam y Bernabé, un día repleto de emociones imposible de olvidar. «Lo hemos conseguido, ha sido duro, pero por fin ha llegado». Y con estas emotivas palabras de Miriam, comenzamos el artículo de hoy. Un testimonio que anima a todas las parejas a dar el Sí quiero tras estos dos duros años de cambios e incertidumbre.

 

El día comenzó con los preparativos. Nuestro momento favorito en el que los sentimientos están a flor de piel. «Recuerdo ver entrar a mi hermano pequeño entrar por la puerta con su mini chaqué y emocionarme como una niña, a mi padre iluminándosele la cara cuando me vio por primera vez vestida de novia, la ilusión y la cara de mis amigas cuando entraron por la puerta de mi casa para verme…».

 

«En mi casa somos muchos, 9 arreglándonos, y yo estaba agobiada solo de pensar en tanta gente por ahí revoloteando. Pero no fue así, me dieron mi espacio e hicieron todo mucho más fácil«. Estos instantes son mágicos y siempre quedarán en el recuerdo de todos ellos.
«Recuerdo ir viendo entrar a cada uno de mis hermanos por la puerta del salón, ya arreglados, y tener que contener las lágrimas… pero con el pequeño no pude, tenemos una relación muy especial, y cuando lo vi entrar no me pude contener». 
Nos encantó acompañar a Miriam en este día tan especial y fue mágica la conexión que se creo con el equipo. «La verdad es que no pude haber elegido a otra estilista mejor, ya desde el primer contacto sentí esa cercanía y confianza que transmiten. En la prueba me lo pasé muy bien con la maquilladora y peluquera Clara, nos llevamos genial desde el primer momento y supo acertar a la primera con todo, es una crack en lo que hace». 
Miriam y Bernabé se conocieron cuando eran pequeños, y aunque se veían a diario todavía no sabían lo importantes que iban a ser el uno para el otro. Fue en un viaje a Madrid en autobús con tan solo 12 años cuando se convirtieron en grandes amigos. «Nos sentamos al final del bus juntos y no paramos de hablar. Su madre siempre cuenta que cuando llegó a casa dijo: “mamá he conocido a una chica que me ha encantado”. El caso es que a partir de ahí nos convertimos en muy muy muy buenos amigos, por lo menos por mi parte, a él siempre le gusté yo y así me lo hacía ver«. Con 15 años, Bernabé se llenó de valor y le hizo su primer regalo en busca de otro tipo de relación. «Me hizo su primer regalo, un peluche de la feria que había conseguido y ponía “te quiero” jajaja, muy romántico él». Y ahí comenzó su preciosa historia.
Pero no fue suficiente con eso y tuvieron que pasar 3 años más hasta que por fin algo se despertó en Miriam. «Con 18 años fue la primera vez que me dijo que me quería de verdad, y que estaba enamorado de mí. Yo, tonta de mí, le dije que no sentía lo mismo y que prefería seguir como amigos. Pero ese mismo año, no sé que cambió en mí, pero empecé a verlo con otros ojos. Él siempre había sido muy especial para mí, pero nunca como pareja, ni nada que se alejase de la amistad. Pero no sé qué pasó, que decidí intentarlo con él porque no sabía si tenía delante al hombre de mi vida y lo estaba ignorando, o simplemente era un amigo al que quería mucho. Y así fue, empezamos a ser novios el 21 de diciembre de 2015, y así hasta el 27 de noviembre, que nos casamos«. Y esto es un claro ejemplo de que el que no arriesga no gana, y ellos sin duda ganaron la mejor de las recompensas.
Bernabé le pidió la mano de la forma más inesperada. «Mi marido, por su trabajo, viaja mucho, prácticamente todas las semanas del año está fuera, entonces a lo largo de la relación nos ha tocado hablar muchas cosas importantes por videollamada, y no me lo pidió como tal por videollamada (faltaba más, yo quería mi anillo), pero un día me llamó, y me dijo “yo me quiero casar este año”. Mi cara era un cuadro, y él estaba emocionadísimo con una lágrima cayéndole. Como ha sucedido desde que nos conocimos, mi respuesta fue «no, ni de broma», pero cuando volvió de ese viaje, fuimos a comer a un restaurante y me lo pidió de rodillas, con el anillo de pedida más bonito que he visto nunca». 
Y por fin llegó el gran día. «Llegué hecha un flan a la iglesia, pero todo cambió cuando vi a Bernabé esperándome al final del pasillo de la iglesia. Seguía nerviosa, pero segura a la vez por el SÍ que iba a dar». «Fue entrar en la iglesia y ver al que sería mi futuro marido, emocionado y llorando al verme, fue la certeza de que habíamos llegado al momento que tanto habíamos esperado«. 
Tras el Sí quiero más importante, empezó la celebración. «El convite fue una pasada, la comida estaba de 10 pero la gente estaba de 1000, lo dieron todo y nosotros con ellos. Hubo momentos preciosos, como la entrega de ramos a amigos y a la hermana de mi marido, y la entrega de mi ramo de novia a mi hermana mayor… Ese momento no se me va a olvidar nunca«. Y es que las hermanas mayores son nuestros mayores referentes y siempre tendremos una conexión muy especial con ellas.
Y ya los nervios se disiparon y empezaron a disfrutar del gran día. «Luego empezó la locura, abrí la fiesta bailando con mi padre, lo nunca visto porque mi padre no baila y menos una canción movida. Cuando acabamos todo el mundo se unió, y el resto de la fiesta… no se puede contar, solo vivir, porque fue una locura«. Así deben ser las bodas, una verdadera fiesta. Solamente ocurre una vez en la vida y hay que exprimir y saborear cada segundo.
«El día de la boda fue impresionante el trabajo que hizo el equipo de Paloma Barba con mis hermanas, con mi madre y conmigo. Trabajaron de 10, y con Clara tuve una conexión especial. Ese día me dejó espectacular, pero fuera de lo buena trabajadora que es, me gustaría destacar la maravillosa persona que es. Esa calidad de persona es con la que da gusto compartir momentos tan importantes como el día de tu boda. Gracias Clara, de verdad, a ti y a tu compañera, gracias por como fuisteis con nosotras».
Aunque disfrutaron como nunca,  por todos es sabido que «lo bueno si breve, doblemente bueno», y Miriam lo tiene claro. «Creo que no repetiría este día porque solo se puede vivir con esa intensidad una vez en la vida, pero me pasaría el día viendo las fotos y recordando todo lo que viví». «El día fue una continua sensación de felicidad que no creo que vuelva a sentir nunca igual, todo pasa rápido e intenso». Un recuerdo que os acompañará siempre.

Y con estas palabras de nuestra Princesa, ponemos fin al artículo de hoy. Gracias, de corazón, por elegirnos para acompañarte en tu gran día. Fue un verdadero placer ser testigos de vuestro amor. Os deseamos toda la felicidad del mundo y que nunca olvidéis el verdadero motivo de vuestra unión.

Zapatos: @loovshoes
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Medalla ramo: La Señorita
Escapulario: @hamptons_8
Camisa novio: @sastreriajajoan
Reloj novio: @ebel
Chaqué: @la_trajería

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